… y currar un día cada 2 años, jejeje.
Hace ya algunos años, Mr. Fran J. Ortiz nos contaba a Johnny Blonde y a mi, cerveza mediante (qué bonitas aquellas cervezas de los martes), lo genial que le parecía una serie que estaba viendo. Nos contaba las excelencias de los primeros capítulos de 24, que se desmarcaba de sus competidoras por estar planteada en tiempo real. Durante cada capítulo (medido para durar 1 hora con publicidad) transcurría 1 hora de la trama, por tanto, en la primera temporada se contaba las vivencias de un agente antiterrorista durante el peor día de su vida. Recuerdo casi como si fuera ayer el entusiasmo que D. Francisco ponía al describirnos cómo se dividía la pantalla mostrando lo que pasaba en distintos lugares relacionados con la trama y lo novedoso del cronómetro que nos iba marcando la hora que era en cada momento.

Un adicto a las series como un servidor no podía resistirse y, como no, terminé haciéndome con la 1ª temporada para comprobar si Fran nos había tomado el pelo, o realmente merecía la pena. Tras ver los 24 capítulos quedé en estado catatónico; definitivamente la fórmula funcionaba. Una serie completamente adictiva, unos personajes con mucha profundidad (pese a que los terminas conociendo 1 sólo día), más acción de la que se puede asimilar… el resultado fue una primera temporada genial que a día de hoy todavía se encuentra en mi top 5 de series.

Creo que gran parte del éxito se debe, además de a que los sucesos ocurren en tiempo real, a una buena selección de actores… un servidor ha sufrido por la mayoría de ellos a la que vería las distintas temporadas. Claro está que en estos tiempos que corren, si existe una fórmula que funciona en televisión se termina sobreexplotando hasta la saciedad, pero seguramente 24 sea el caso más claro de que algunas de estas fórmulas (incluso con lineas argumentales flojitas) terminan funcionando decentemente.
He terminado la 7ª y, pese a que no está ni de lejos a la altura de la primera y algunas cosillas de la historia dejan que desear, se deja ver. A ver si toman nota otras series, que por más que intentan innovar terminan dando como resultado temporadas interminables y aburridas (flashforward, heroes…). Como tantas veces (cerveza mediante) he comentado con Diego Martínez, si hay que cosas que funcionan bien ¿para qué buscar los 3 pies al gato? En fin, que les recomiendo la saga de Mr. Bauer a todos aquellos que deseen verla.
Smallville es una serie inicialmente creada por los escritores y productores .Alfred Gough y Miles Millar. Inicialmente, plantearon la historia de un Clark Kent adolescente que, al tiempo que descubría sus poderes y debilidades, se esforzaba por tener una vida social en el instituto. Si además rodeas al futuro Superman (Tom Welling) de una Lana Lang (Kristin Kreuk) a la que no termina de declararse, un fiel amigo (Sam Jones III) que lo acompaña en sus múltiples correrías y una periodista entrometida (Allison Mack) que está obsesionada con los meteoritos de origen kriptoniano, sólo queda que aparezca uno de los villanos más famosos de todos los tiempos (Michael Rosenbaum en el papel de un joven Lex Luthor) y ya tenemos serie.

Tras ocho temporadas en antena, no dejo de plantearme que es una serie que ha sorprendido incluso a sus autores por el gran éxito cosechado y, claro está, si una serie tiene éxito continuarán rodando temporadas per secula seculorum (clara excepción resulta aquí la malograda Firefly que será objeto de un próximo post). A lo que iba, tras ver esta serie desde la primera temporada , me da la impresión de que , al ver que las temporadas se sucedían y que Clark Kent se acercaba más a la universidad debían de dar otro ritmo al argumento, y esto ha desembocado en que (en cierto modo) en las últimas temporadas estén contando una historia “paralela” a la original del Superman de los cómics.

No es que no me gusten, las 3 últimas temporadas de Smallville se encuentran entre las temporadas de series con las que más he disfrutado en los últimos años, y los planteamientos de personajes como Green Arrow (Justin Hartley) o Lois Lane (Erica Durance) me gustan. Sólo que al final queda una historia tan distinta en muchos aspectos del Superman original que a veces desconcierta. Las apariciones de los miembros de la Liga de la Justicia resultan, en muchos casos, trepidantes y hacen que perdones las licencias que se han tenido que tomar.

En definitiva, creo que deberíamos plantearlo como si de un “What If” se tratara, un “¿Y si Superman no terminara de crecer para convertirse en el héroe que conocíamos?”, esperemos a ver cómo termina la 8ª temporada, ¿habrá una novena? se ha asegurado que no pero vamos, es lo mismo que se dijo hace un año sobre si habría una octava. El tiempo lo dirá, mientras tanto, les recomiendo que se entretengan con las aventuras alternativas del hijo de Kriptón.
Cuando eres aficionado a las series, no son pocas las ocasiones en que tienes que tomar una decisión crucial y que puede marcar de forma tan profunda y contundente tu futuro: “empiezo a ver esta serie o no”. Así es como un servidor, decidió darle una oportunidad a la serie The legend of the Seeker tras leer un par de reseñas de la misma, aunque me planteara serias dudas tras enterarme de que el encargado de dirigirla sería Sam Raimi (Spiderman 3 ¡Oh sí!).

La serie se encuentra ambientada en el universo de La espada de la verdad, una saga épica creada por Terry Goodkind, que plantea un mundo medieval con territorios separados por la magia. A partir de aquí, un grupo de personajes reunidos, casi sin quererlo, por el destino comienzan a vivir en sus carnes una ancestral profecía que anuncia la llegada de “The Seeker” un personaje que pondrá patas arriba los planes de un malo maloso que quiere muuucho poder y cosas así.

Sé que como resumen es bastante malo, pero no quiero destripar nada. Tras el visionado de los capítulos 1 y 2, la impresión de un servidor es que la serie no está mal del todo; la historia es bastante original aunque el resultado final sea una serie bastante convencional. La conclusión es que se deja ver y resulta altamente recomendable para todos los aficionados a las series o a los universos mágicos (tanto más si se es aficionado a ambos).
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